Friday, December 5, 2008

Memorias de lo mas profundo.


La noche que nunca olvido
aquella en que casi muero
sobre tus brazos, encueros,
entrelazado a mi ombligo.

Te suplique como amigo
sin siquiera conocerte:
No me entregues a la muerte!
Que no me lleve consigo!

No era ayer tu cometido
el salvar vidas ajenas?
Acaso es sorda mi pena
que no retumba en tu oido?

A Dios gracias hoy le digo
pues ya paso de los treinta,
y a ti, porque en fin de cuentas
me libraste de mi ombligo.

A tantos anos hoy pido
que nunca mas ya suceda,
pues salvar vidas ajenas
a Dios convierte en tu amigo.

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